domingo, 1 de abril de 2007

Hexágonos en Saturno

Recientemente se han publicado unas fotos de la sonda espacial Cassini tomadas en el polo norte de Saturno.

Estas imágenes muestran un hexágono de 25.000 km de diámetro que se ha formado en la atmósfera del planeta. Existe otro hexágono concéntrico exterior, aunque mucho menos marcado.





El hexágono es bastante regular, y gira, a una velocidad diferente de la que gira la atmósfera del planeta.

Saturno es un gigante gaseoso, como lo son Júpiter y Neptuno. No es posible ver el núcleo, sólo las capas altas de la atmósfera.

El hallazgo de este hexágono ha desconcertado a los científicos, que no se lo esperaban. Sin embargo, el hexágono más visible ya se había captado de refilón hace más de 20 años, por las sondas Voyager 1 y Voyager 2, lo que parece indicar que su presencia es más o menos duradera.

Aunque nunca se había detectado antes en un planeta, a menor escala se ha reproducido el fenómeno en laboratorio, haciendo girar líquidos en cubetas.

En unos experimentos, Tomas Bohr (nieto del físico Niels Bohr al que debemos los primeros modelos del átomo) ha conseguido crear figuras regulares estables en un sistema simétrico, girando cubetas llenas de agua.





No se tiene muy claro cómo actúa la física en esta situación, pero parece que queda descartada la hipótesis de alienígenas en Saturno, al menos de momento.

martes, 27 de marzo de 2007

Añoralgias

Con este título que me he apropiado vilmente de Les Luthiers, voy a hablar de un fenómeno que muchos pensaréis que era del pasado, pero que también está hoy.

Se trata de las emisoras de radio de onda corta.

Al poco de descubrirse las ondas de radio, hace ya más de cien años, aparte del evidente uso militar y comercial, enseguida se pensó en usarlas para llevar información a la gente.

Pronto se instalaron las primeras emisoras de radiodifusión en onda larga y onda media. Con un sencillo receptor en casa (los baratos eran las radios de galena, sin necesitar electricidad) se podían sintonizar emisoras que te hablaban del mundo cercano y lejano.

El término de onda larga y onda media corresponde a la longitud de onda de la señal transmitida. En onda larga la señal era larga, y en onda media... bueno, lo imagináis.

La longitud de onda depende de la frecuencia. Las frecuencias bajas son de ondas más largas, y a medida que se aumenta la frecuencia, disminuye su longitud.

Las frecuencias bajas fueron las primeras en utilizarse porque era más sencillo, pero rápidamente empezaron a utilizarse las ondas medias y finalmente, las cortas.

Cada una tiene sus ventajas. Las ondas medias se usan mucho en España hoy en día (la AM de las radios, Amplitude Modulation). Funcionan prácticamente igual de noche y de día, se oyen bien, no necesitan antena exterior y tienen señales estables.

Las ondas cortas, sin embargo, necesitan una antena más grande y bien orientada, son ruidosas (porque hay ruidos eléctricos en las mismas frecuencias, naturales y artificiales) y bastante inestables. No sólo cambian de la noche al día, sino que cambian constantemente, pudiendo dejar de oírla durante unos segundos para luego recuperarla.

Evidentemente, algo bueno tienen frente a la onda media. En efecto, la onda corta tiene una gran ventaja: puede propagarse por la atmósfera a grandes distancias. Mientras que la onda media no llega a más de 500-1000km (en condiciones fabulosas), la onda corta puede llegar varios miles de kilómetros. Una única estación puede cubrir un continente como Europa.

Muchos países tienen emisoras de onda corta, propiedad del gobierno. Normalmente no están pensadas para transmitir a sí mismos, sino a otros países o continentes. Por ejemplo, en España está Radio Exterior de España, que transmite en onda corta a medio mundo, a diferentes horas del día, y en muchos idiomas.

Con Internet, y la globalización que trajo consigo, muchas de estas emisoras no tienen tanto sentido. Por un lado, la información que proporcionan normalmente puede encontrarse en la red, y por otro lado, bastantes emisoras están colgando sus programas en la web, de tal forma que pueden oírse cuando se quiera con mayor calidad.

Esto ha llevado a que varias emisoras hayan dejado de transmitir algunos idiomas. Por ejemplo, la Deutsche Welle transmitía en español, pero ha dejado de hacerlo. La BBC también ha cortado sus emisiones en español hacia Europa, pero las mantiene hacia Centroamérica.

En muchos casos estas emisoras se han utilizado como propaganda política encubierta. Ya que las emisiones normalmente se tratan de noticias, es tan fácil como informar de lo que interesa. Esta es una de las razones de que la BBC mantenga las transmisiones de español hacia Centroamérica y las haya quitado de Europa.

En esta misma línea hay muchas emisoras. Algunas transmiten hacia dictaduras (como la famosa Radio Martí, transmitiendo desde Florida hacia Cuba con información de lo que pasa fuera, aunque a veces con claros toques imperialistas) o desde dictaduras, como Radio Pyongyang desde Corea del Norte, o Radio Teherán. Ambas transmiten las noticias desde un punto de vista muy distinto al que nos llega normalmente.

Los países que son "víctimas" de algunas emisoras que quieren que a la gente le llegue más de una fuente de información, intentan interferir estas transmisiones. Para ello, transmiten encima de ellas para taparlas y que no se oiga nada. Cuba lo ha intentado con Radio Martí (con poco éxito, la diferencia técnica y económica es notable) y China interfiere las emisoras de disidentes con tanta fuerza que desde España se oye perfectamente la interferencia (ópera china, muy escandalosa y muy efectiva) pero no hay ni rastro de la otra emisora.

Para recibirlas hay que tener una radio de onda corta. No es difícil encontrarlas, aunque ya no son tan comunes como antes. Sony o Sangean siguen teniendo modelos asequibles y de muy buena calidad. También hay que vivir en algún lugar con ventana un poco despejada, algunas veces comprar una antenita para la ventana y tener suerte de no tener interferencias eléctricas en la casa, producidas por electrodomésticos de mierda, como fuentes conmutadas, fluorescentes en mal estado o reguladores de la luz chinos.

Para escuchar las emisora importantes, como la BBC en inglés, no hace falta nada especial. Transmiten muy bien, con mucha potencia.

Otras emisoras suponen retos. Por ejemplo, Radio Pyongyang es complicada. Y Radio Martí mucho más, ya que transmite hacia Cuba, y aquí llega realmente mal, si llega.

Dentro de la banda de onda corta hay muchas subbandas, dentro de dos grandes grupos: bandas nocturnas y bandas diurnas. El nombre indican cuándo se propagan por la atmósfera. Es fácil aprenderse el truco, y así poder saber dónde buscar, aunque algunas webs como Eibi se dedican a recopilar listas muy extensas, con todas (o casi todas) las emisiones de onda corta que pueden encontrarse por las ondas, para ahorrarnos el trabajo de buscar.

Sin embargo, buscar es entretenido, y uno se puede llevar sorpresas. Hay emisoras clandestinas que cambian de frecuencia, otras no están catalogadas, otras son irregulares... se puede buscar por la banda y de repente, escuchar una emisora en español que no está en la lista y descubrir que es Radio María, una emisora religiosa privada transmitiendo la palabra de Dios (y pidiendo generosos donativos).

Yo tengo un receptor de onda corta bastante majo desde hace ya muchos años, y la verdad es que me ha entretenido mucho.

He podido escuchar a la NHK, emisora de Japón, transmitiendo en japonés o español hacia aquí. También a la Radio Internacional de China, que tiene una programación cultural muy buena. A la BBC, que nunca viene mal hacer oído. Y cuando uno se aburre de todo esto, puede irse a escuchar a los radioaficionados lejanos, los radioteléfonos de los barcos, las frecuencias de control aeronáutico, descodificar mapas meteorológicos, escuchar teletipos de agencias de prensa o incluso emisoras de números, aún existentes y bastante misteriosas.

En definitiva, que queda onda corta para rato, y aunque no creo que suceda como en Independence Day, que hay un bloqueo de las comunicaciones y acaban usando el morse, muchas embajadas tienen emisoras de onda corta para las emergencias. Por algo será.

domingo, 11 de marzo de 2007

¡Yo lo quiero fuertecito!

Algunas personas que me conocen dicen que me gusta el picante. Hombre, no voy a negar que un poco sí, pero eso no es nada comparado con lo que hay por ahí. En muchos países como Mexico, la India, Tailandia, etc. tienden a poner la comida muy picante.

Pero sí, un poco la verdad es que me gusta. Y la curiosidad me ha llevado a indagar. ¿Qué es el picante?

Buscando buscando, he encontrado que en los pimientos (y todas sus variedades, como cayenas, guindillas o jalapeños) el picor lo produce una sustancia llamada capsaicina (para los entendidos, 8-metil-N-vanillil-6-nonenamida).

Esta sustancia se encuentra en los pimientos, seguramente como medida de defensa contra los animales que se los comen. Esto les ha funcionado muchos millones de años, pero han tenido la mala suerte de que llegáramos nosotros, que disfrutamos con él.

La capsaicina es un capsaicinoide (qué original). Hay más, pero es el más frecuente en los pimientos. Dicen que la capsaicina pura es hidrofóbica, incolora e inolora. No dicen que es insabora, no sé si por no serlo, o porque nadie se ha atrevido a probarla pura.

La mayor concentración está en las semillas. Pero, un momento. ¿Por qué una planta pondría las semillas en un fruto que luego no guste a los animales? La idea es que los hervíboros se los coman y que luego diseminen las semillas en las heces.

¡Ah! La cosa tiene trampa. Parece que los pájaros están inmunes. Las semillas, tras pasar por el sistema digestivo de los mamíferos, no germinan. Sin embargo, no tienen problemas al atravesar las tripas de un pájaro. Solución: que sólo las coman las aves. Mala no es la idea.

La capsaicina estimula un neurorreceptor de la piel (el receptor vanilloide subtipo 1, VR1) que también se activa con otras sensaciones más familiares: calor y abrasión. De ahí que el efecto de la ingesta sea una sensación de ardor. Pero a diferencia del calor de verdad, es inofensivo. Una vez pasados sus efectos, no hay ningún daño físico. Los neurorreceptores se terminan acostumbrando al picante, lo que crea hábito en la gente que lo toma a diario.

En cualquier caso, decir que "el picor está en tu cabeza" no es ningún consuelo cuando pillas un pimiento del padrón peleón.

Antes he dicho que la capsaicina es hidrófoba. Esto significa que no se mezcla con el agua, pero sí lo hace bastante bien con la grasa. Una consecuencia es que si fríes pimientos picantes, el aceite picará. Y otra consecuencia práctica: beber agua no ayuda a que se rebaje el picor. Lo mejor es tomar sustancias grasas, como pan con mantequilla, embutidos o queso, que harán que la capsaicina se disuelva y sea arrastrada lejos de la boca.

El dolor causado por la capsaicina libera endorfinas, como muchos otros dolores, que puede causar placer. Quizás sea esa la razón de que a algunos les guste el picante. Yo creo que cierto también hay cierto grado de masoquismo involucrado.

Y dentro de las miles de especies de pimientos, ¿cuál pica más? Pues como es lógico en esta sociedad tan cuantificadora, hay una escala para medir el picante. Se trata de la escala Scoville, en concreto, las unidades de calor Scoville (SHU). El mínimo es 0 SHU, ningún picante, y el máximo es capsaicina pura, aproximadamente 16.000.000 SHU.

Las salsas de tabasco rondan los 5.000 SHU, la cayena unos 30.000 SHU y los pimientos más picantes que se conocen, los Naga Jolokia, rondan el millón de SHU.

Existen básicamente dos formas de medir los SHU. La organoléptica (comiéndoselos, vamos) y por un análisis para medir la concentración de capsaicina y derivados. Personalmente recomiendo la segunda, más aburrida pero mucho más segura.

Ningún pimiento conocido está entre el millón de SHU y los 16 millones de la capsaicina pura, pero existen salsas a base de concentrados de capsaicina, con nombres tan sugerentes como "Death Sauce", "Sudden Death Sauce", Mega Death Sauce", etc, muchas de ellas superando el millón de SHU. El regalo ideal para ese amigo mexicano que no deja de presumir de su comida. Por supuesto, echadla a traición.

¿Comer picantes es malo para la salud? Pues parece que no. No se encuentra asociado a úlceras de estómago u otros problemas. Pero a saber, también dicen que la capsaicina se destruye en el proceso digestivo, y cualquiera que se haya pasado con el picante, descubre que esto no es cierto en su siguiente visita al señor Roca.

La pimienta, que son semillas pequeñas y no pimientos, también contiene capsaicina, pero además tiene otras moléculas (como la piperina) que producen un picor distinto, mucho más agradecido a la hora del desalojo intestinal.

Así pues, mi recomendación es que os animéis con el picante en las comidas, que siempre le da un toque especial. Y el día que os paséis, le podéis dar al jamón, que rebaja (el de bellota más).

Última hora:

Dada la seriedad y rigor de este blog, he realizado pruebas de campo. Vamos, de irse al campo a buscar pimientos.

He encontrado una variedad nueva que ronda los 10 millones de SHU. Buscando por internet, parece que nadie la ha encontrado hasta ahora.

Puede distinguirse su peligrosidad por el dibujo que figura sobre el pimiento. Os dejo la foto que sirve de prueba de este hallazgo:



Jesús, te invito a comer. Tengo ensalada de pimientos :D

Saludos.

martes, 23 de enero de 2007

Al rico estándar.

Dentro del mundo de las comunicaciones hay varios organismos que se encargan de crear estándares para que los fabricantes y programadores sepan qué hacer y qué deben cumplir.

A veces no se trata de estándar propiamente dicho, sino de "recomendaciones", que todo el mundo trata de seguir para que luego los equipos interoperen (es decir, que los de un fabricante/programador puedan entenderse con los de otro).

Como ejemplo, está la IEEE, (llamada en España la "i e cubo"), que mantiene entre muchos otros, los estándares IEEE 802.11 (Wireless lan), IEEE 802.3 (Ethernet), IEEE 1394 (FireWire), etc.

También existen los RFC (Request For Comment), que se centran en los estándares de protocolos de comunicaciones. Por ejemplo, el RFC 791, que estandariza el protocolo IPv4 (el usado ahora mismo en Internet y en casi todas las redes privadas); el RFC 793 (TCP, uno de los protocolos que se apoyan en IPv4 para mandar datos por Internet); el RFC 2460 (El protoclo IPv6, supuestamente será el sucesor del Internet actual, y ya se empieza a usar en algunos países como Japón)...

Finalmente, otro gran organismo estandarizador es la ITU (International Telecommunication Union), llamada en España la UIT (Unión Internacional de las Telecomunicaciones). Además de estándares, tienen un montón de informes sobre materiales eléctricos, instalaciones en hogares, comunicaciones telefónicas, etc. Junto a la IEEE, publican una cantidad de información tremenda y son una referencia a nivel mundial.

Si os habéis fijado, he dado los links para los distintos RFC pero no para los estándares del IEEE. La razón es sencilla. Los RFC son gratuitos pero los estándares del IEEE hay que comprarlos.

Sobre la ITU, en realidad sus estándares también son comerciales. Sin embargo, como experiencia piloto y hasta junio de este año, han decidido abrir sus archivos de estándares al público en general. Me imagino que mucha gente, en un ataque de coleccionismo (de esos que nos dan a todos de vez en cuando, acaparar aunque no vayamos a usar), los bajará todos. Sin embargo, lo interesante de los estándares es estar a la última, y eso no se podrá hacer cuando pasen a ser de pago.

Así pues, y hasta al menos junio, puedo deciros (link incluido) que la ITU entre muchísimas otras cosas publica el estándar G.992.1 (el ADSL, al completo), G.992.5 (ADSL2+, ya se está montando ampliamente en España) y el G.993.2 (VDSL2, el sucesor del ADSL2+ y que también está empezando a desplegarse).

En el caso del IEEE no sé cómo funciona internamente para crear estándares. Los RFC se pueden enviar libremente, cualquiera que haya hecho un protocolo que considere merecedor de un RFC puede enviar su borrador que será evaluado.

En el caso de la ITU, el proceso es bastante serio. Colaboran gobiernos, universidades, operadoras y fabricantes. Se forman grupos de trabajo para estándares completos y tardan su tiempo en desarrollarlos.

Una nota de aviso: los estándares suelen ser un poco duros. Que nadie se crea que bajándose y leyéndose el G.992.5 va a entender a la primera todas las tripas del ADSL2+. No sé si habrá alguien en el mundo que se lo sepa entero :) pero lo habitual es que cada persona trabaje con la parte que le toca.

Así que nada, disfrutad de los estándares mientras sean gratis.

Un saludo.

domingo, 21 de enero de 2007

Ábrete Sésamo.

El tema de las comunicaciones digitales siempre me ha gustado. No sólo por ser ingeniero, sino como curiosidad electrónica moderna (redes inalámbricas, TDT, DAB...) y también su lado nostálgico (recibir RTTY por onda corta, como hace 30 años).

En concreto, estando pegado como estoy todo el día a los ordenadores, me parecía muy interesante el tema de la Wireless Lan, WiFi, 802.11a/b/g o como prefiráis llamarlo. Redes inalámbricas, en definitiva.

Hace tiempo que estuve leyendo del tema, pero no tenía nada para trastear. Después, hace cosa de 9 meses, me compré un ordenador portátil que tenía WiFi, pero no tenía punto de acceso. Y hace cosa de un mes, conseguí también un punto de acceso, que puedo usar con el portátil, con la Palm y mi hermano con la Nintendo DS. Así que lo amortizaremos pronto :D

Para quien no esté muy puesto, hago un inciso. Un Punto de Acceso (AP, Access Point) es un dispositivo que se conecta a la red (la red de Internet, la red de casa, o la que quieras). Este AP da servicio al resto de dispositivos WiFi. Es decir, un portátil se conecta con su WiFi al AP, y el AP envía los datos a Internet. Así que para conectarse es necesario un AP y un ordenador con tarjeta WiFi.

También es posible conectar dos ordenadores entre sí sin AP, pero no suele usarse, ya que es más complicado salir a Internet así.

El caso es que con ambos inventos, ya se puede salir a Internet. Estupendo. Ahora vienen las pegas.

Como cualquier dispositivo que use ondas de radio, éstas alcanzan su destino, pero también muchos otros. Otras personas, con tarjetas WiFi, son capaces de conectarse a nuestro AP, o monitorizar el tráfico (es decir, ver qué estamos enviando a internet: páginas visitadas, emails, conversaciones del messenger...).

Para evitarlo, lo más sencillo es cifrar los datos, encriptarlos usando un password, de tal forma que en caso de que lo vean, no tenga ningún sentido.

Esto no se me ha ocurrido a mí, sino a los diseñadores del WiFi. Para ello, diseñaron un sistema de encriptación llamado WEP, Wired Equivalent Privacy. Este nombre es bastante pretencioso (privacidad equivalente a una red por cable). Y efectivamente, no tardó mucho tiempo hasta que alguien empezó a descubrir vulnerabilidades.

No voy a entrar en detalles. Pero digamos que cada vez que un AP envía un paquete de datos encriptado con WEP, está proporcionando un poquito de información de la clave original. En realidad, muy poquito.

Pero esta información cambia con cada paquete. Así que el sistema para descubrir la clave es sencillo. Se capturan muchos paquetes, y cada vez se tiene más y más información. Hasta que llega un punto en el que las posibles claves son unos pocos cientos de miles de combinaciones, fácil para un ordenador probarlas todas y descubrir cuál es la que corresponde.

Cuando por fin tuve acceso a un AP y un portátil, por curiosidad personal (y porque nunca se sabe cuándo puede venir bien) decidí probar a ver qué tal estaba mi vecindario, y si era capaz de romper mi propia clave del AP.

Para eso, lo primero es conseguir el software. La gran mayoría de este software funciona bajo Linux, no hay casi nada bajo Windows, por dos razones: la gente que se rompe la cabeza con estas cosas trabaja en Linux, y además, el propio sistema operativo de Windows no le pone fácil las cosas a la gente que quiere acceder a funciones "raras" del hardware, como es capturar tráfico encriptado.

Afortunadamente, no hay que instalarse un linux, si no lo tienes. Existen linux que funcionan desde un CD-ROM, sin instalar nada (aunque la configuración se pierde cada vez que se apaga el PC).

Es más, existe un Linux dedicado exclusivamente a seguridad informática, auditorías, y, por qué no decirlo, reventar sistemas.

Esta distribución se llama BackTrack, y se puede descargar gratuitamente.

Así que manos a la obra. Lo bajé, grabé y probé. Y en 15 minutos ya estaba viendo qué redes había por mi vencindario, cuáles encriptadas y cuáles abiertas.

Entre otras, encontré la mía. Así que le pedí que guardara esos paquetes encriptados para ver si podía averiguar mi clave.

He comentado antes que hay que coger muchos. Aproximadamente, 200.000 paquetes, para que el número de posibilidades se reduzca y se pueda encontrar. Para eso, con otro equipo, generé tráfico en mi red, y en media hora ya había acumulado 200.000 paquetes, los necesarios en un principio para poder encontrar mi propia clave.

Puse el programa que "rompe" claves en marcha... y ¡sorpresa!, no tardó ni 5 segundos en decirme, correctamente, la clave que yo había usado.

Por un lado, me dio mucha alegría saber que este tipo de programas existe, y que lo he sabido usar. Por otro, me preocupó. Si yo, partiendo de cero, he tardado una hora en romper mi propia clave, ¿qué no hará cualquier vecino que también tenga interés en mi AP?

Luego llegó el siguiente paso. Romper la clave de algún vecino. Y aquí hay un problema técnico (al margen de posibles problemas legales).

Yo no puedo acceder a la red del vecino para provocar tráfico. Tengo que confiar en que el vecino lo haga simplemente haciendo uso de su red inalámbrica. Afortunadamente, un vecino la estaba usando, despacio, pero la usaba.

Puse a capturar tráfico, y en un par de horas, había conseguido 100.000 paquetes. No son los 200.000 recomemdables, pero decidí intentarlo. ¡Bingo! En dos minutos, tuve su clave. No la usé, tranquilos, me bastó con cumplir el hito.

Tengo otros vecinos con WEP, pero no generan tráfico, así que es en principio imposible. ¿O no? En realidad no :D, existe un invento llamado inyección de tráfico, que obliga al AP a enviar datos engañándole, pero mi tarjeta inalámbrica no lo soporta, por tanto no puedo probarlo.

Sin embargo, para tranquilidad de la gente, debo decir que existe otro sistema de encriptación, llamado WPA, muchísimo más seguro. Por desgracia, casi nadie se molesta en usarlo, y no todos los equipos lo tienen. Yo por ejemplo no lo podría usar, porque la Nintendo DS no lo tiene. Y en mi AP concretamente, no puedo poner WEP y WPA a la vez.

Espero que hayáis encontrado interesante el artículo. Si queréis más datos concretos o si decidís probarlo, hacédmelo saber.

Un saludo.