domingo, 4 de enero de 2009

Horas de sol... en Estocolmo

Hace poco hablé con unos amigos sobre las horas de sol diarias que hay en Estocolmo, a lo largo del año. Todo surgió porque uno de ellos se va a ir allí a pasar unos mesecitos a estudiar.

Aprovechando que ya tenía un programa en Mathematica 7 para calcular las horas de sol de Madrid, no me costó nada repetirlo para Estocolmo, y aquí está el resultado:


En invierno, poco más de 6 horas, pero en verano, ¡más de 18! Comparadas con las casi 15 de Madrid, seguro que se nota. Si además contamos con que hay luz como una media hora antes del orto solar (con perdón) y media hora después del ocaso, dan ganas de estar fuera todo el día.

Día a día también tiene que notarse. En plena primavera, la diferencia es de casi media hora más de luz a la semana.

Esperemos que las horas de sol no se conviertan en horas de nubes, y pueda disfrutarlas.

Ese segundo de más.

Me imagino que todos habréis oído ese segundo de más que se ha introducido a las 12 de la noche del 31 de diciembre de 2008.

El motivo de añadir un segundo más, y crear esa hora tan rara de las 23:59:60, se debe a ajustes puntuales que se hacen en los relojes, debido a que un segundo no es un segundo perfecto y a que la rotación de la Tierra sobre sí misma se va frenando lentamente debido a las fuerzas de marea de la Luna. Es la versión refinada del 29 de febrero en años bisiestos, también introducido a modo de ajuste.

Hoy en el telediario de Telemadrid le han dedicado unos minutos a este famoso segundo, pero lo han hecho mal, y como llevo oyendo esta confusión desde hace tiempo, he aquí mi pataleta.

En el reportaje, y en prácticamente cualquier otro sitio, se ha dicho que se introdujo un segundo de más a las 12 de la noche de Nochevieja, con lo que el 31 de diciembre tuvo un segundo más (y de paso, hubiera sido uno de los años más largos de la historia reciente, ya que además es bisiesto).

Pero he de decepcionaros. Ciertamente, se introdujo a las 12 de la noche, pero en el horario UTC. Aquí, en la España peninsular, balear, melillar, ceutar y perejil, tenemos una hora más que UTC (en invierno; en verano son 2). En la España canaria es UTC en invierno y UTC+1 en verano.

En conclusión... ese segundo se introdujo (excepto en Canarias) a la una de la mañana del día 1 de enero de 2009, y no en 2008. El día más largo, señores, fue el 1 de enero.

Tan extraño fenómeno no pasaba desde 1992, otro año bisiesto y con segundo extra. Pero el récord lo lleva 1972, que lo tuvo todo: fue bisiesto y tuvo dos segundos extra, uno en verano y otro en invierno.

Ahh, los felices setenta...

martes, 23 de diciembre de 2008

Horas de sol en 2009

El nuevo Mathematica 7 ha ampliado su función AstronomicalData para hacerla dinámica. Ésta nos permite acceder a una base de datos online sobre datos astronómicos de todo tipo, manejada por la propia Wolfram Inc.

Antes sólo era posible obtener los datos astronómicos de forma estática, es decir, datos que no cambiaban o que no dependían de ningún otro parámetro, por ejemplo masas, composiciones, nombres, magnitud absoluta, etc. Eso sí, se actualizaba por Internet (para los datos orbitales de satélites, por ejemplo).

Sin embargo, la novedad es que ahora es dinámico. Es posible calcular datos que dependen de la fecha y del punto de vista del observador, como posiciones, distancias, alturas, etc.

Así que para probar el comandito y de paso, hacer algo mínimamente útil, he podido calcular las horas de sol que habrá en Madrid en el 2009, desde que sale hasta que se pone.

El resultado es el mismo que todos los años, claro, y aquí está:


Desde poco más de 9 horas en invierno, hasta las 15 horas del verano.

Cuanto más al sur nos vamos, menos diferencia hay. Por ejemplo, en Tenerife. La forma es igual, pero la escala es totalmente distinta.


Las comparaciones son odiosas (pero necesarias)...


Disfrutad del solecito, hay unas cuantas horas para hacerlo :D

lunes, 1 de diciembre de 2008

Química en la cocina.

En un libro que me regalaron y que he leído hace poco, Why there's antifreeze in your toothpaste, comentaban una familia de compuestos que en la naturaleza se usan como colorantes, las antocianinas. Son las responsables de muchos de los colores de las plantas, como flores, frutas, hojas otoñales, etc.

Por ejemplo, son las que dan ese color morado a la lombarda (y con esto me acerco al experimento).

Comenta, en el libro, que las antocianinas son muy sensibles a los cambios de acidez del medio donde se encuentran. Si el medio se vuelve más ácido o más alcalino, puede donar o aceptar núcleos de hidrógeno, y cambiar de color. Sí, así es, si el medio cambia su acidez (pH), las antocianinas cambian de color.

Tiempo me faltó para probarlo. El experimento es muy sencillo, basta con cocer una lombarda (sin sal ni nada) y coger el caldito que deja de color morado. Después se puede añadir un ácido o una base y ver cómo cambia de color.

Los ácidos más fáciles de encontrar en una cocina son vinagre y limón. Y las bases más sencillas son el bicarbonato sódico o la sal de frutas.

Y he aquí el resultado:



A la izquierda añado vinagre (se pone rojo), y a la derecha añado bicarbonato sódico (se pone azul).

El efecto es reversible, y al juntar ambas mezclas se obtiene una muy similar a la original (pero asquerosa y apestosa, porque el vinagre reacciona con el bicarbonato, de hecho se puede ver la efervescencia):



Ya tenéis un medidor de pH casero y nutritivo (la lombarda no la tiréis, que está rica, de verdad).

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Diez vídeos sobre biología

En el blog de Skepchick, al que estoy apuntado, han comentado esta web, donde pueden verse diez vídeos sobre biología bastante curiosos e interesantes en su mayoría, como una máquina que en un futuro cercano podrá secuenciar el ADN en poco tiempo y muy económico.

Algunos otros vídeos son coñas marineras, pero tienen su gracia.

Aprovecho para recordar otra coña biológica en una película española que no debe pasar desapercibida...